El post de hoy es corto, tan efímero como la conversación de dos twitteros aunque no por ello menos interesante y necesario. Con él, os quiero mostrar cómo son los enchufes en Nueva Zelanda. La imagen que sirve de encabezado corresponde al enchufe del Tipo I, AS 3112. No sólo se emplea en Aotearoa, también lo hace en su vecina Australia, Fiyi, Tokelau, Papúa Nueva Guinea y Argentina.
Como veis, el enchufe tiene tres pines. Uno de ellos se conecta a tierra y los otros dos, como el símbolo del anticristo de las Torres KIO, forman una V invertida. Su alimentación estándar es de 230 voltios nominales, con un máximo de 10 amperios. Por consiguiente, la gran mayoría de los viajeros necesitaremos un adaptador para conectar todos nuestros gadgets. En las ferreterías venden algunos multiusos para varios países aunque suelen ser más aparatosos. Estando en Nueva Zelanda los encontramos en muchos lugares, incluidas las farmacias, que son una especie de bazar chino. Me acuerdo que son caros, superando con creces los 10€, así que no está de más echar un vistazo en nuestro país de origen.
Hacía tiempo que no le prestaba la atención que merecía a la música de Nueva Zelanda. Puesto que para convertirnos en verdaderos kiwis, debemos conocer sus gustos, allá vamos con un nuevo grupo que estoy seguro será de vuestro agrado: Katchafire.
Ellos son originarios de la isla Norte, de Hamilton más concretamente. Comenzaron su andadura en el año 1997 aunque, en sus inicios, tocaban para rendir tributo al más grande, al gran maestro, a Bob Marley. Hasta la fecha tienen 4 discos en su haber. Por orden cronológico:
Revival (2003)
Slow Burning (2005)
Say What You're Thinking (2007)
On the Road Again (2010)
Katchafire es un clásico en las emisoras del país. Por descontado, también los podremos encontrar en la que más me gusta, The rock Fm. El reggae, junto con el rock y el drum&bass, es muy seguido en la isla. No será difícil escuchar a alguien tararear sus canciones, especialmente dentro de la comunidad maorí.
El grupo no sólo ha tocado para sus paisanos. Han realizado diversos tours por el mundo y han acabado en lugares como los Estados Unidos, Australia, Inglaterra y otros rincones de Europa. Una anécdota, ¿sabéis en qué se inspiraron para adoptar su nombre? En el álbum Catch A Fire de Bob Marley and The Wailers.
Sin más dilación, os dejo un regalo en forma del último disco de la banda: On the road again. Espero que os guste, ya que es una inmejorable manera de comenzar a deleitarnos con los ritmos neozelandeses más pausados.
Papel de licensing en Nueva Zelanda, también conocido como registration
Si estamos pensando en comprarnos un coche en Nueva Zelanda
debemos tener claras dos cosas. Por un lado, hay que mirar si ese vehículo va a
ser diésel. De ser así, lo primero que tendremos que comprobar es la vigencia
de los Road
User Charges. Si nos ofrecen el coche algo más barato quizás sea porque les
queden pocos kilómetros o bien porque directamente se han pasado. Ojito con eso
porque podríamos estar comprando un coche ilegal. El segundo punto que
deberemos tener en cuenta será el Warrant of fitness, también
conocido como WOF.
¿Qué es
la Warrant of Fitness (WOF)?
Se podría decir que es como la ITV en España. Se trata de una pegatina perforada con su fecha de caducidad que te pegan en el parabrisas. Con el WOF, las autoridades se aseguran que todos los automóviles cumplen con los
estándares de seguridad vial. Es nuestro deber, como propietarios, inspeccionar
nuestro vehículo para tener el derecho a circular. De lo contrario estaremos
expuestos a multas. La regla es igual para todos, se haya comprado el
coche a una agencia o haya sido una transacción entre
particulares. Nuestras obligaciones son las siguientes:
Pasar
la Warrant of Fitness cada 12 meses si nuestro coche
tiene menos de seis años de antigüedad
Pasar
la Warrant of Fitness cada 6 meses si nuestro coche tiene más
de seis años de antigüedad.
¿Qué te miran en la Warrant of Fitness (WOF)?
Se hace una revisión de seguridad en general, sin entrar en
todos los detalles aunque debiéndolos de superar para poder conducir
legalmente. Entre estos elementos se incluyen:
Estado
de los neumáticos y la profundidad del dibujo
Funcionamiento
de los frenos
Condición
estructural. Miran detenidamente si el óxido se ha comido la pintura en
ciertas áreas
Luces
Cristales
Parabrisas y limpiaparabrisas
Puertas.
Se deben abrir y cerrar correctamente
Cinturones
de seguridad. Las hebillas deben cerrar bien y en caso de estar rasgados
suelen poner problemas
Funcionamiento de los airbags (si los tiene)
Velocímetro.
Se comprueba que funciona
Dirección
y Suspensión
Tubo
de escape. No dejan que haya fugas y se mira si lo tuneamos
Sistema
de combustible. Se aseguran que no haya fugas.
¿Dónde se realiza la
Warrant of Fitness (WOF)?
En Nueva Zelanda hay
millares de lugares donde poder realizarlo. Lo verás en pequeños talleres, en
gasolineras o en lugares especializados en este tema. Dependiendo el sitio que
elijamos, el precio a pagar será mayor o menor.
Si no os la queréis jugar, un lugar
serio es AA (aunque algo más caro).
¿Cuánto dinero cuesta la Warrant of Fitness (WOF)?
El precio varía ostensiblemente y tendremos que tener en
cuenta que contra mayor sea el vehículo las tarifas se verán
incrementadas. En su día yo encontré gasolineras o diminutos talleres que te lo
hacían por unos 35$. No obstante, en lugares más "profesionales" no
será raro ver las cifras de 50-75$.
Aspectos a tener en cuenta
Si vas a comprar un coche, sobre todo si lo haces a través
de un periódico o a un particular, mira y exige que te enseñen el
Warrant of Fitness para asegurarte que está todo en regla. De igual
modo, no compres ningún vehículo a pesar de haber pasado el último WOF
si ves que hay desperfectos. El siguiente no lo pasará y lo tendrás que
pagar con tu bolsillo.
Antes de pisar un taller, es preferible comprobar nosotros
mismos los puntos débiles del vehículo. Os lo cuento porque nos la intentarán
jugar sí o sí, y si podemos disimular alguna cosa les estaremos quitando
argumentos. Los mecánicos quizás sean las únicas personas en Nueva
Zelanda con malas intenciones hacia el viajero. Avisados quedáis.
Reparto: Rena Owen, Temuera Morrison, Mamaengaroa Kerr-bell, Julian Arahanga, Taungaroa Emile, Rachael Morris, Joseph Kairau, Cliff Curtis, Shannon Williams, Pete Smith
Música: Murray Grindlay & Murray McNabb
Género: Drama Guión: Riwia Brown (Novela: Alan Duff)
Fotografía: Stuart Dryburgh
Fecha de Estreno: 1994
Duración: 99 minutos
País: Nueva Zelanda
Idioma: Inglés
SINOPSIS
En Nueva Zelanda, una familia descendiente de guerreros maoríes vive, al igual que muchos otros, en los suburbios de una gran ciudad, en una situación de marginalidad respecto a las personas de raza blanca. La vida familiar del clan estará presidida por los problemas de alcoholismo, la delincuencia y los escasos medios económicos.
TRAILER
RESEÑA
La frescura de esta cinta es digna de elogiar, si bien es cierto que su visionado no atiende a las eyaculaciones precoces de una película de sobremesa. Éste no es un largometraje de balde de palomitas, ni tan siquiera uno de esos que da igual si lo vemos en versión original o no. Comprender a una familia maorí requiere hacerlo en su lengua, y ya que muchos de ellos la han olvidado por el inglés, deberemos al menos hacer el esfuerzo. De esta manera el mensaje nos llegará íntegro, sin burdos doblajes que estropeen la buena labor de sus actores.
Once were warriors es clave para adivinar el declive de los maoríes como pueblo; una parte de ellos, pues si todos fueran como los pintan en la película estaríamos hablando de una raza indigna. Los valores de sus ancestros son pisoteados, con un puñetazo directo al estómago, en esta muestra de realismo. En este sentido, la forma de contar la historia me recuerda al estilo del realizador navarro Montxo Armendáriz. La cámara fluye con los diálogos; tan cortantes a veces como el filo de una hoja en blanco, tan ingenuos en otras ocasiones como la mirada de un niño, como los secretos del corazón.
Los pueblos, las civilizaciones, los jefes, los estudiantes, los empleados, los profesores... todos buscamos excusas cuando algo falla. Siempre echamos la culpa a otros de nuestro fracaso y es ahí donde la cinta exprime un limón en la herida abierta. La obra está basada en una novela de un Pākehā, el escritor neozelandés Alan Duff. Juntos, podremos descubrir los secretos del pasado y presente de una familia maorí asentada en un pequeño pueblo.
Once were warriors, una película indispensable para ver antes o después de nuestro viaje a Nueva Zelanda. Se os erizará la piel sacudiendo vuestros recuerdos o ensoñaciones. Será a golpe de una Haka, al contacto de la caricia de una realidad que nos asola por todo el mundo.