Rotorua tiene mucho que ofrecer aparte de su nauseabundo aroma debido al azufre en el ambiente por estar erigida en una zona volcánica. Paseos se pueden hacer muchos y uno de los que os aconsejo es cualquiera de los que podemos recorrer dentro de Redwood forest. Pese a que uno se llega a acostumbrar al olor a huevo podrido, respirar aire limpio del bosque cura cualquier problema que tengamos en nuestros orificios nasales y/o pulmones.
5 son los tracks marcados con diferentes colores (rojo, azul, verde, morado y negro) que determinarán el tiempo que queramos adentrarnos en sus profundidades. Todos ellos se pueden hacer andando, algunos en bicicleta e incluso si nos hemos acercado a caballo, podremos practicar equitación en uno de ellos. El caso es ofrecer ofertas al aire libre para todos los gustos. Creo que estos Kiwis lo consiguen con creces, mi más sincero agradecimiento.
Lo interesante del camino será comprobar la grandiosidad de sus Secuoyas, uno de los árboles más altos y longevos del mundo. Todo comenzó a finales del siglo XIX, cuando el Mt. Tarwawera quiso escupir bolas de fuego y cenizas destruyendo el bosque reinante. Así pues, en el año 1899 se plantaron 170 diferentes especies de árboles exóticos para ver su crecimiento (pues los neozelandeses tardaban 200-300 años en llegar a la madurez).





















